De acuerdo con Data México de la Secretaría de Economía, en 2024 la industria audiovisual representó $475,049 millones de pesos del PIB.
Sin embargo, persisten grandes desafíos: la limitada disponibilidad de salas para exhibir cine nacional y la pérdida del 18% de empleos desplazados por la inteligencia artificial.
El papel del T-MEC
En un mundo interconectado, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se perfila como un factor clave para el sector audiovisual ante una posible renegociación.
El acuerdo reconoce al entretenimiento y la producción audiovisual como parte esencial de la economía creativa regional. La cercanía con los países del norte representa ventajas en costos y accesibilidad para el intercambio comercial.
No obstante, también implica enfrentar la competencia directa con producciones de gran presupuesto y garantizar condiciones justas para el talento nacional.
Futuro y oportunidades
En años recientes se publicaron dos decretos en el Diario Oficial que, mediante el nearshoring, podrían beneficiar a la industria:
Primer decreto:
otorga estímulos fiscales, como la deducción inmediata de inversiones y gastos de capacitación, e incluye al sector cinematográfico y audiovisual.
Segundo decreto:
establece las reglas para aplicar el estímulo fiscal a proyectos de producción y distribución de cine nacional.
Aun así, la exhibición sigue siendo uno de los principales obstáculos. En México, el cine de Hollywood domina la taquilla, relegando a las producciones nacionales a un espacio mínimo. Aunque los incentivos fiscales abren una ventana de crecimiento, no resuelven la falta de consumo y distribución de obras mexicanas.
Por ello, resulta esencial impulsar espacios de exhibición y fortalecer el vínculo del público con el cine nacional.
Retos frente a la renegociación del T-MEC
El principal desafío será asegurar oportunidades para la poderosa industria cultural mexicana. La legislación mexicana puede y debe considerar propuestas como:
Fijar aranceles de importación
01
proporcionales al costo de las producciones extranjeras.
Tener una nueva cuota de tiempo en pantalla
de al menos el 51% de contenido audiovisual mexicano, tanto en cines, como en televisión abierta y plataformas de streaming para garantizar el acceso a nuestra cultura.
02
Establecer una cadena industrial integral para la industria:
03
- Producción: Es crucial generar nuevos y más amplios incentivos para los creadores, no solo para los contribuyentes. Los fondos actuales, como FOCINE, son insuficientes.
- Distribución: Crear una distribuidora nacional independiente vinculada al IMCINE.
- Exhibición: Establecer incentivos para impulsar la exhibición a nivel nacional y/o crear una red nacional de salas de exhibición con precios competitivos.
Los puntos mencionados anteriormente, son sugerencias que deberían ser tomadas en cuenta durante la renegociación del T-MEC, ya que representa un reto para consolidar la presencia de México en la industria audiovisual global. Pero el futuro de la industria mexicana no depende únicamente de tratados internacionales, sino también de la capacidad de valorar, consumir y defender nuestras propias historias. Por eso es importante considerar lo siguiente:
- La reclasificación del cine como bien cultural: Esto requeriría modificar los artículos relacionados con la propiedad intelectual y los servicios culturales, con el objetivo de reconocer el cine como un bien cultural protegido.
- Fortalecimiento de las cuotas de pantalla: Serían necesarios cambios en los artículos de bienes y servicios en la Ley de Cinematografía, esto para garantizar un porcentaje mínimo de tiempo de pantalla para las películas mexicanas.
- Regulación de plataformas digitales extranjeras: Se requerirían nuevas disposiciones o modificaciones de los artículos existentes, para garantizar que las plataformas de streaming o canales de paga contribuyan al financiamiento y promoción del audiovisual mexicano.
