El desarrollo de tecnologías de video generativo basadas en inteligencia artificial ha abierto una nueva etapa en la creación audiovisual. Herramientas capaces de generar escenas completas a partir de texto, imágenes o referencias visuales están comenzando a cambiar la manera en que se producen contenidos audiovisuales.
Más allá de las posibilidades técnicas, el video generativo plantea una pregunta fundamental para la industria: ¿quién es el autor de una obra creada con inteligencia artificial?
La discusión sobre autoría, históricamente ligada a la figura del director, guionista o creador, se encuentra hoy en un terreno incierto. A medida que las herramientas de IA adquieren mayor capacidad para generar imágenes, secuencias y estilos visuales, las fronteras entre creación humana y generación algorítmica se vuelven cada vez más difusas.
De la herramienta al generador de imágenes
Las tecnologías de IA generativa han evolucionado rápidamente en los últimos años. Actualmente, existen sistemas capaces de generar video, animaciones o efectos visuales a partir de prompts o instrucciones escritas, lo que permite producir contenido audiovisual sin necesidad de filmación tradicional.
Estas herramientas pueden producir secuencias visuales complejas mediante modelos de aprendizaje profundo entrenados con grandes volúmenes de imágenes y videos (Generative AI for Film Creation: A Survey, 2025).
En teoría, esto podría democratizar ciertos procesos creativos al permitir que más personas experimenten con narrativas audiovisuales. Pero también plantea interrogantes sobre el papel del creador en un contexto donde parte del contenido es generado por sistemas automatizados.
Cuando una escena es creada por una herramienta de IA a partir de un prompt o instrucción, surge una pregunta inevitable: ¿la autoría pertenece a quien formula la instrucción, a quienes desarrollaron el modelo o al sistema que generó la imagen?
La autoría en disputa
La autoría ha sido históricamente uno de los pilares del cine y del audiovisual. No obstante, el video generativo introduce un nuevo actor en el proceso creativo: el algoritmo.
Investigaciones recientes sobre el impacto de la IA en la industria cinematográfica sugieren que estas tecnologías podrían alterar las nociones tradicionales de autoría y propiedad intelectual, ya que parte del proceso creativo pasa a depender de sistemas entrenados con datos previos (ScienceDirect, 2025).
Esto genera un debate particularmente complejo. Los modelos de inteligencia artificial aprenden a partir de enormes bases de datos de imágenes, películas y contenido audiovisual previamente existente. En muchos casos, estas bases incluyen obras creadas por artistas y cineastas cuyos trabajos fueron utilizados para entrenar los sistemas.
En este sentido, es importante considerar que, en el caso del audiovisual, estas tecnologías no operan en un vacío creativo. Los sistemas de IA generativa se alimentan de imágenes y videos provenientes de todo el mundo, tomando como referencia una enorme diversidad de obras disponibles en la web. Esto implica que, para generar nuevos contenidos, utilizan elementos derivados, directa o indirectamente, de materiales protegidos por derechos de autor.
Esta realidad abre una discusión clave: si estos sistemas se nutren del trabajo creativo global, ¿cómo se reconoce y compensa a quienes hicieron posibles esos aprendizajes? Actualmente, no existe un consenso claro, pero una de las posturas que gana fuerza apunta hacia la necesidad de regular estos procesos para garantizar el pago de derechos autorales. Para distintos actores de la industria, este camino se perfila como una de las soluciones más coherentes frente al avance de la IA generativa.
La pregunta entonces no solo es quién firma la obra final, sino también quién participó, de manera visible o invisible, en su creación.
La industria frente a un cambio estructural
El impacto del video generativo no se limita a debates filosóficos sobre la autoría. También tiene implicaciones directas en la estructura económica y laboral de la industria audiovisual.
La adopción de tecnologías generativas podría transformar múltiples etapas del proceso audiovisual, desde la conceptualización de ideas hasta la producción de imágenes y efectos visuales (World Economic Forum, 2025).
Consultoras internacionales también advierten que estas herramientas pueden modificar la manera en que se organizan los equipos de producción. Un análisis de McKinsey (2025) indica que la inteligencia artificial podría automatizar ciertas tareas creativas o técnicas, lo que llevaría a una redefinición de roles dentro de la industria.
Si bien algunos consideran que estas herramientas ampliarán las posibilidades creativas, otros temen que puedan desplazar parte del trabajo especializado en áreas como animación, efectos visuales o diseño. En este contexto, la autoría también se vincula con el reconocimiento del trabajo creativo.
El riesgo es que el uso indiscriminado de modelos generativos conduzca a una homogeneización estética, donde las imágenes producidas por IA repitan patrones visuales derivados de los datos con los que fueron entrenadas.
Regulación y derechos en el horizonte
El crecimiento del video generativo también ha impulsado discusiones legales en distintos países. La posibilidad de generar imágenes, voces o interpretaciones mediante inteligencia artificial plantea nuevos desafíos para la regulación de derechos de autor.
En México, estas preocupaciones ya han comenzado a discutirse en el ámbito legislativo. El gobierno federal ha impulsado iniciativas orientadas a fortalecer la industria cinematográfica nacional y proteger el trabajo creativo frente al uso de tecnologías de inteligencia artificial (Gobierno de México, 2025).
Estos debates reflejan un punto clave: la tecnología avanza más rápido que las regulaciones que intentan establecer sus límites.
La autoría, tradicionalmente asociada a la visión de un creador, ahora se enfrenta a procesos creativos donde intervienen modelos algorítmicos, bases de datos masivas y sistemas automatizados.
En este escenario, la pregunta no es únicamente quién puede generar imágenes, sino quién tiene el derecho de reclamar su autoría.
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