Enero de 2026 dejó un panorama complejo para la taquilla cinematográfica en México. Los ingresos y la asistencia mostraron una tendencia general a la baja frente a los promedios históricos, mientras que el cine mexicano comenzó a ganar terreno de forma paulatina, aunque aún con grandes retos de exhibición y permanencia en salas.
De acuerdo con datos de CANACINE, con base en información de FILMM y Comscore, el comportamiento de la taquilla durante enero permite identificar tanto alertas estructurales del mercado como oportunidades para la producción y distribución nacional.
Un inicio de año con números por debajo del promedio histórico
Entre el 1 y el 4 de enero de 2026, la taquilla nacional reportó ingresos por 253 millones de pesos, una caída del 23% respecto al fin de semana previo. La asistencia acumulada se ubicó 20% por debajo del promedio registrado entre 2017 y 2024. En ese primer corte del año, apenas se habían estrenado seis películas y ninguna de ellas era mexicana.
Esta tendencia se acentuó durante el fin de semana del 8 al 11 de enero, cuando la taquilla cayó a 165 millones de pesos, 35% menos que la semana anterior, y la asistencia acumulada se colocó 41% por debajo del promedio histórico. Aunque ya se contabilizaban 15 estrenos, solo dos eran producciones nacionales.
Hacia la tercera y cuarta semana de enero, la taquilla continuó descendiendo gradualmente, con ingresos de 156 millones de pesos (15 al 18 de enero) y 141 millones de pesos (22 al 25 de enero). La asistencia, aunque con ligeras variaciones, se mantuvo entre 28% y 30% por debajo de los niveles pre pandemia.
El dominio de las franquicias internacionales
Durante todo el mes, las primeras posiciones del ranking fueron ocupadas principalmente por grandes franquicias internacionales. “Avatar: Fuego y Cenizas”, de Disney, se mantuvo como líder absoluto durante seis semanas consecutivas, acumulando más de 750 millones de pesos al cierre de enero, a pesar de caídas semanales sostenidas.
Otras producciones como “Zootopia 2”, “La Empleada”, “Bob Esponja en Busca de los Pantalones Cuadrados” y títulos de terror y acción como “Exterminio: El Templo de Huesos” y “Terror en Silent Hill. Regreso al Infierno” reforzaron la fuerte dependencia del mercado mexicano hacia marcas consolidadas y secuelas.
Este comportamiento confirma una preferencia clara del público por contenidos de alto reconocimiento, lo que dificulta la competencia para producciones medianas y nacionales, especialmente en las primeras semanas del año.
Crecimiento lento, pero constante
A pesar del contexto adverso, enero también mostró una evolución progresiva en la participación del cine mexicano. Mientras que en la primera semana del año la cuota nacional representaba apenas 1.3% de la taquilla y 1.4% de la asistencia, para el periodo del 29 de enero al 2 de febrero estas cifras aumentaron a 8.3% de la taquilla y 9.6% de la asistencia.
Producciones como “Un Hombre por Semana”, “La Celda de los Milagros”, “Bendito Corazón”, “Familia a la Deriva” y “Sobriedad me Estás Matando” lograron posicionarse dentro del top 10 o escalar posiciones gracias a estrategias de expansión en número de salas, especialmente en el caso de “Bendito Corazón”, que incrementó su exhibición de 624 a más de 1,600 pantallas.
No obstante, también quedó en evidencia la fragilidad de la permanencia en cartelera. “La Celda de los Milagros”, por ejemplo, pasó de más de mil salas en su segundo fin de semana a desaparecer del ranking pocas semanas después, cerrando su exhibición con cerca de 20 millones de pesos acumulados.
Retos estructurales y oportunidades
Los datos de enero de 2026 reflejan un mercado aún en proceso de estabilización. La baja asistencia sostenida frente a los promedios históricos sugiere cambios en los hábitos de consumo, presión de plataformas digitales y una cartelera altamente concentrada en blockbusters.
Sin embargo, el crecimiento gradual del cine mexicano en participación de taquilla y asistencia indica que existe un público dispuesto a consumir producciones nacionales, siempre que cuenten con estrategias adecuadas de distribución, exhibición y comunicación.
El reto para la industria no solo está en producir más cine mexicano, sino en garantizar condiciones que permitan su visibilidad, permanencia y conexión con las audiencias en un entorno cada vez más competitivo.
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