El cine de terror mexicano vive una renovación notable. Nuevas voces aportan enfoques frescos: horror psicológico, lo sobrenatural ligado a lo social, ecos del folclore reinterpretados y apuestas que dialogan con temores actuales. En esta entrada te presento ocho cineastas mexicanas/os cuyas obras recientes están marcando el rumbo del género.
Issa López
Vuelven (2017)
Una de las directoras más reconocibles del horror contemporáneo mexicano. Vuelven (2017) mezcla fantasía y terror urbano con el drama social de la infancia en ambientes peligrosos, y le valió a Issa el premio a Mejor Dirección de Horror en Fantastic Fest, siendo la primera mujer en obtenerlo para una cinta mexicana.
Su obra fusiona lo mágico con lo real, lo ancestral con lo moderno, explorando el miedo desde lo humano primero.
Vuelven es esencial para entender su estilo: personajes frágiles enfrentando monstruos reales y simbólicos.
Isaac Ezban
Los Parecidos (2015), Párvulos: Hijos del apocalipsis (2024)
Ezban trabaja en el límite del terror psicológico y el suspenso fantástico. En Los Parecidos (2015), un grupo de personas atrapadas en una estación debe lidiar con una transformación extraña que altera rostros y percepciones.
Su película más reciente, Párvulos: Hijos del apocalipsis, ha sido reconocida por críticos como un buen ejemplo del terror mexicano actual, con niños como protagonistas en un mundo postapocalíptico donde el horror crudo no requiere grandes efectos.
También su obra Mal de ojo aparece listada en catálogos de estreno reciente como parte de su filmografía de terror.
Luis Javier Henaine
Desaparecer por completo (2022)
Conocido por sus comedias románticas (Tercera llamada, Camino a Marte), Henaine dio un giro total con Desaparecer por completo, un thriller psicológico con tintes de terror.
La cinta sigue a Santiago, un fotógrafo de nota roja que comienza a perder sus sentidos tras retratar escenas violentas. Lo que inicia como un drama psicológico evoluciona hacia lo sobrenatural, explorando la culpa, el morbo y la deshumanización mediática.
Rigoberto Castañeda
Turno nocturno (2024)
Rigoberto Castañeda es un director con experiencia en géneros como el thriller y el terror. Su película Turno nocturno fue mencionada en la prensa mexicana como parte del catálogo de cine de género.
La propuesta mezcla lo cotidiano con lo ominoso en entornos que se vuelven hostiles mientras cae la noche.
Turno nocturno es para quienes buscan horror con ambientes densos y tensión gradual.
Alejandra Cárdenas y Guillermo Granillo
Jugaremos en el bosque (2024)
Esta película lleva el horror mexicano al terreno del duelo y lo sobrenatural. Al perder a su hijo, una pareja busca empezar de nuevo en una vieja hacienda, solo para descubrir que los fantasmas del pasado no han quedado atrás. Los directores combinan su experiencia para construir una atmósfera que revisita lo clásico (hacienda, maldición, fantasmas) y lo vincula con temas humanos contemporáneos: maternidad, culpa, pérdida. Con esta apuesta se suma al movimiento que está redefiniendo el género en México.
Sofía Carrillo
Prita Noire
Este cortometraje añade una dimensión distinta al panorama del horror mexicano: el formato de animación en stop motion. En Prita Noire, dos hermanas viven prisioneras de un espacio extraño, la rutina, la co-dependencia, la ansiedad de separación, y una de ellas, Prita, explora los límites de ese espacio.
Sofía Carrillo es reconocida por su estilo visual oscuro, onírico y perturbador, influido por el surrealismo de artistas como Remedios Varo y Leonora Carrington.
Michelle Garza Cervera
Huesera (2022)
La ópera prima de Michelle Garza Cervera, Huesera, se posiciona como una de las propuestas más interesantes del terror mexicano contemporáneo, al conjugar horror corporal, lo sobrenatural y el cuestionamiento de un tema socialmente cargado: la maternidad.
La trama sigue a Valeria, recién casada y embarazada, cuya aparente felicidad se ve perturbada por una presencia siniestra que la acecha y la fuerza a revisar sus deseos, su identidad y los imposibles roles impuestos.
Emiliano Rocha Minter
Tenemos la carne (2016)
La ópera prima de Emiliano Rocha Minter, Tenemos la carne, representa una de las exploraciones más radicales del terror mexicano contemporáneo. La película presenta a dos hermanos que deambulan por una ciudad devastada y acceden a un pacto perturbador con un hombre misterioso que habita un edificio abandonado.
El filme mezcla apocalipsis, violencia, transgresión corporal y estética experimental, temas que lo ubican claramente dentro del horror de autor y de género que está renovando el panorama nacional.
