Durante décadas, la industria audiovisual mexicana ha estado fuertemente centralizada en la Ciudad de México. La mayor parte de los estudios, escuelas, productoras, fondos y oportunidades laborales se concentraron históricamente en la capital, convirtiéndola en el principal eje de producción cinematográfica del país.
Sin embargo, el mapa audiovisual mexicano comienza a transformarse. El Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2025 del IMCINE muestra que distintos estados han fortalecido su participación dentro de la industria mediante comisiones fílmicas, incentivos regionales, festivales y nuevas redes de producción audiovisual (IMCINE, 2025).
Más estados comienzan a producir cine
Aunque la CDMX sigue liderando la producción nacional, actualmente otros estados comienzan a consolidarse como polos audiovisuales relevantes.
De acuerdo con el Anuario, Jalisco concentra ya el 12.4 % de las filmaciones nacionales y Baja California el 7 %, posicionándose entre las entidades con mayor actividad audiovisual fuera de la capital (IMCINE, 2025). Estados como Nuevo León, Guanajuato y Oaxaca también han incrementado su presencia dentro de la producción cinematográfica y televisiva.
Este crecimiento responde, en parte, al fortalecimiento de ecosistemas regionales capaces de atraer rodajes y generar infraestructura local.
El crecimiento de las comisiones fílmicas
Uno de los principales indicadores de esta descentralización es el aumento de enlaces y comisiones fílmicas estatales.
El Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2025 registra 41 enlaces y oficinas de apoyo audiovisual en el país, lo que representa un crecimiento respecto a años anteriores (IMCINE, 2025). Estas oficinas funcionan como intermediarias para facilitar permisos, logística, locaciones, incentivos y acompañamiento institucional a producciones nacionales e internacionales.
Además, 22 de estas oficinas ofrecen actualmente apoyos económicos o incentivos en especie para las producciones audiovisuales, incluyendo descuentos, apoyo técnico, hospedaje o acceso a infraestructura pública (IMCINE, 2025).
Este tipo de mecanismos resulta fundamental para fortalecer industrias locales y generar condiciones más competitivas fuera de la capital.
Infraestructura: el gran reto pendiente
A pesar de estos avances, la descentralización audiovisual todavía enfrenta importantes desigualdades estructurales.
El análisis Centralización: un problema endémico en el cine mexicano, publicado por ZOOMF7, señala que gran parte del financiamiento, distribución, formación profesional y acceso a tecnología continúa concentrado en la Ciudad de México (Carrasco, 2020).
El propio Anuario refleja estas brechas. Aunque existen más oficinas audiovisuales estatales, no todas cuentan con herramientas suficientes para sostener producciones de gran escala. Solo poco más de la mitad posee catálogos de locaciones y menos de la mitad cuenta con directorios profesionales o redes técnicas completas (IMCINE, 2025).
Esto significa que muchos estados todavía dependen de infraestructura externa o de esquemas independientes de producción.
Producción independiente y trabajo comunitario
Frente a estas limitaciones, gran parte del cine regional mexicano se sostiene desde dinámicas colaborativas.
El estudio Producción audiovisual desde la periferia, de Miguel Ángel Andrade Robles publicado en la Revista Caleidoscopio, explica que muchas producciones fuera de los grandes centros audiovisuales trabajan bajo condiciones de precariedad, presupuestos reducidos y financiamiento fragmentado.
La investigación también destaca que numerosos proyectos audiovisuales regionales logran concretarse gracias a redes comunitarias, intercambios de favores y colaboración entre profesionales locales.
Más que replicar el modelo industrial centralizado, muchas regiones han comenzado a construir formas propias de producción audiovisual.
Streaming y nuevas tensiones para el cine regional
El auge del streaming ha abierto nuevas ventanas de visibilidad para el cine producido fuera de la capital del país. Sin embargo, también ha traído consigo exigencias técnicas y comerciales que muchas producciones independientes enfrentan con dificultad.
Andrade Robles señala que distintos equipos regionales ya incorporan criterios asociados a plataformas SVOD desde el desarrollo de sus proyectos, incluso sin contar con contratos o alianzas previas (Andrade Robles, Revista Caleidoscopio, 2026).
Ante este panorama, el cine regional mexicano enfrenta una nueva tensión: adaptarse a las lógicas del mercado internacional sin perder las condiciones y particularidades que le dan identidad.
Un mapa audiovisual que comienza a expandirse
La descentralización del cine mexicano sigue siendo un proceso desigual, pero cada vez más visible.
El crecimiento de festivales regionales, incentivos estatales, oficinas audiovisuales y nuevas redes de producción demuestra que el audiovisual mexicano ya no se construye únicamente desde la Ciudad de México.
Hoy, estados como Jalisco, Baja California, Guanajuato, Nuevo León y Oaxaca participan activamente en la transformación del mapa cinematográfico nacional, impulsando nuevas historias, equipos creativos y formas de hacer cine desde distintos territorios del país.
¡Queremos saber tu opinión! Síguenos en Facebook e Instagram y cuéntanos: ¿qué estados crees que están transformando el audiovisual mexicano fuera de la CDMX?
